18/11/07

The Humpty Dumpty Love Song

Humpty Dumpty sat on a wall.
Humpty Dumpty had a great fall.
All the king's horses and all the king's men
Cannot put Humpty together again.

(Acertijo Inglés, Mother Goose, 1810)



All of the king's horses and all of the king's men
Couldn't put my heart back together again
(The Humpty Dumpty Love Song. Travis, F. Healy, 2001)



siendo la respuesta del acertijo un huevo

y siendo la cancion de Francis Healy su corazon
daaa


cursilerias

anyway
hermoso tema..
anyway... Humpty Dumpty Seria una persona clumsy
yyy
para que algo asi se haya hecho tan famoso y tan bien conocido en practicamente todo el mundo, practicamente todo el mundo se tiene que sentir identificado con Humpty Dumpty


no?


no somos en parte Humpty Dumpty?


¿No estamos acaso,
Sentados en un muro
Mirando hacia abajo
Con miedo al futuro
Para luego tropezar
Por culpa de ese miedo
Y hacernos añicos
Ya sin poder volver
Y que ya no haya nadie
Que nos pueda componer?

14/10/07

Maybe Then Tomorrow Will Be Monday

no entiendo

definitivamente

no entiendo nada

por qué las cosas primero parecen ser unas

y terminan siendo otras?

por qué no puedo ser como yo quisiera?

por qué no puedo tener lo que yo quiero?

si tengo con que hacerlo

o eso pensaba

después me di cuenta que no

y perdí parte de mi fe

extrañana fe

extrañana y desconcertante fe

que nos hace pensarnos una cosa

cuando somos nada

NADA

eso somos

y eso seguiremos siendo

1/10/07

Voluntad...

Lo que nos hace falta es voluntad. Ganas.

Voluntad para decir basta.

Ganas de desatarse y poner un punto y aparte y empezar de nuevo.

Le agradezco a Michael Herring ( http://www.michaelherring.net/ )

por la ilustracion

un groso sin dudas =)


Willingness

No es una pesadilla, es la pura verdad. Pura como el agua que cae de las montañas. Así de simple, así de sencillo, así de cierto.
- ¿Por Qué?
- Porque así se quiso, porque así se hizo y porque así va a ser.
- ¿Entonces no se va a detener?
- No, no se va a detener. No hay nada que lo haga detener.
-Entonces es imposible.
- ¿Imposible?, no. Imposible es un concepto muy grande me parece. Yo diría que muy dificil.
-¿No es que no había nada que lo pudiera detener?
- Claro, no hay nada. Pero se puede inventar.
- ¿Yo lo puedo inventar?
- Cualquiera con la voluntad suficiente lo puede hacer.
- ¿Y yo la tengo?
- ¿Por qué preguntás? Estás dudando. Nadie con la voluntad suficiente dudaría. Además, ¿quién soy yo para saber quién la tiene y quién no? Que no te confunda mi posición con respecto a ustedes. Ustedes se hacen y ustedes deciden. Pero de todos modos, la duda, mi amigo, es un punto en contra. Diría que no tenés la voluntad. Pero podés tenerla, esforzate, luchá, pensá, rompete un poco el culo y date cuenta que lo único que necesitás es decir "yo puedo". No es una tarea fácil, pero se puede. Todos pueden. Vos podés. Es sólo cuestión de esfurezo.
- Ah... entonces... me parece... que no la tengo. Otro seguramente la tenga y va a poder detenerlo. Hasta luego.


-Otro más que se marcha y espera que el que sigue arregle las cosas.

30/9/07

Arranco / El Bosque

Es como el segundo o tercer blog que intento hacer.


No sé qué onda... se borran solos... jaja


Espero que éste no.


Espero volcar todo lo que siento en él.


Me gusta escribrir... desahogarme con una lápicera o un teclado, es genial.

Te da poder... poder de crear, te da la posibilidad de sentirte Dios por un rato... porque vos creas, sos vos el dueño de todo lo que estas plasmando.


Y quién te dice, con un poco de suerte, quedará plasmado para siempre.




El Bosque

Una noche de esas en que el cielo no tenía estrellas y los árboles, quietos, callaban en la inmensidad del bosque, miró a su alrededor y comprendió que estaba solo. Solo, una palabra pequeña de cuatro simples letras, dos vocales y dos consonantes, una palabra pequeña pero a la vez inmensa y dolorosa.
Gritó, pero de su voz sólo salió un mísero susurro que no pudo ser escuchado si quiera por los pequeños insectos nocturnos que hacían aún más ruido al pasar entre las hojas secas.
Ahí estaba él, solo. Sin alguien que pudiera indicarle el camino para salir del bosque. Sin alguien que lo pudiera ayudar a buscar esa salida. Solo. Simplemente él, un montón de árboles y quién sabe cuántos bichos y animales raros que merodeaban por ahí en la oscuridad, esperando que cometiera un error para poder hacerse de su cuerpo y disfrutar de un buen banquete.
Trató de recordar cómo se metió allí, pero no pudo. ¿Quién lo había mandando a deambular por ese bosque para él desconocido completamente solo? ¿Completamente solo? Eso parecía, pero ¿podía él haberse metido ahí por su cuenta sin ninguna compañía? No, imposible. Recordó que siempre fue muy cobarde y que algo así no se le hubiese ocurrido jamás.
O sea que no había entrado al bosque solo. O sea que alguien más había ingresado a ese lugar penumbroso con él. Se alegró al saber que no estaba del todo solo. Se alegró al saber que, en algún lugar del bosque, alguien más que él conocía estaba perdido allí y, posiblemente buscándolo. Se alegró.
O podía no ser así. Podía ser que aquél con el que él había entrado decidió abandonarlo, salir de allí y dejarlo de comida para los animales de carroña. Y ahí dejó de alegrarse.
Volvió a comprender que estaba solo y que a nadie le importaba si salía o no del bosque. Solo. Sin alguien que pudiera tomar de la mano para ayudarlo a levantarse. Sin alguien que le de esperanzas para poder quitar la noche y traer el día.
Se sentó en el suelo. Se dio cuenta que a medida que pasaba el tiempo más oscuro se hacía y por más abiertas que estaban sus pupilas no podía ver si quiera la palma de sus manos. Miró hacia arriba. La copa de los árboles no dejaba ver el cielo, ni la luna ni las estrellas. Poco sentido tenía pararse y caminar hacia una dirección desconocida para luego terminar de cara contra un árbol o en la boca de algún feroz animal que sale a cazar de noche. Tuvo miedo. Tuvo mucho miedo. No recordaba la última vez que se sintió tan asustado. Y ¿de qué tenía miedo? ¿Miedo a la oscuridad? ¿Miedo a las criaturas del bosque? No, miedo a quedarse ahí, solo, para siempre. Miedo a no volver a sentirse querido. Miedo a la soledad.
Cuando ya estaba casi rendido comenzó a preguntarse cómo combatir esa abrumadora soledad. Ninguna idea parecía salir de su cabeza ¿y cómo iba a poder ver las ideas si ni siquiera podía ver sus propios dedos? Creyó más conveniente olvidar todo buscar la salida en la mañana, solo.
Despertó al otro día y no podía abrir los ojos. Por más que intentaba todo estaba oscuro. Sus ojos estaban cerrados ¿Cerrados? No, no estaban cerrados. Sus ojos estaban completamente abiertos pero todo seguía tan oscuro como cuando se quedó dormido ¿Cuánto había dormido? ¿Cinco minutos? ¿Una hora? ¿Dos? ¿Tres? A el le pareció lo suficiente como para que amanezca. No lo hizo. El día no amaneció. El día se había burlado de él y lo había dejado solo. Solo, así estaba. Sin un rayo de luz para calentar su cuerpo. Sin un poco de claridad para encontrar un camino. Hizo frío, mucho frío. Nada lo abrigaba. Nada lo sostenía. Nada estaba de su lado en aquel oscuro bosque.
Comprendió por última vez que estaba solo, que a nadie le importaba y entregó así su carne a los chimangos.