21/6/11

Hola (?)

Bueno, hace rato que estoy pensando en actualizar esta cosa más seguido. Al menos con insignificancias de la vida cotidiana, porque digamos que mi inspiración literaria (?) es de -10 últimamente. Si no, pregúntenle a mi tesis (fuck you, tesis, fuck you)


Tuve un sueño genial el otro día. No lo pude completar, me desperté. Odio esos sueños en los que me despierto a la mitad. O quizá se terminó y no recuerdo, pero lo dudo mucho. No terminó, definitivamente no terminó.

Es cierto que el 98% de los sueños no terminan en nada, pero como soy una persona con problemitas (?) puedo asegurar que tengo varios sueños que concluyeron. Que los puedo contar con un final, aunque sea final abierto en todos los casos. Y esto último lo digo sin (?).

Iba manejando por una ruta, como la que va a Luján, y de repente llego a una especie de pueblo con una iglesia grande, una catedral, una basílica, como la de Luján. Pero no era Luján, y estaba completamente despoblado. No había ni un alma, y era finde largo. Por algún motivo extraño me detengo en una panadería a comprar medio kilo de pan (sí, en serio). Camino un poco y llego a lo que parece ser un parque de diversiones abandonado. Estaba abandonado pero lejos de ser escalofriante y embrujado. Sólo un parque de diversiones arruinado por el paso del tiempo. Arrastrado por la curiosidad, entro y lo recorro. Los juegos, aunque en mal estado, parecían funcionar todavía. Y así era. Porque la boletería y la tienda de recuerdos estaban abiertas. El parque no estaba abandonado como creí al principio. Estaba funcionando, venido a menos pero funcionando. Camino un poco más y llego hasta la vuelta al mundo. Ahí estaba una chica, rubia, de pelo corto, con el estilo de Kiera Knightley en Domino, ponele, (pero nada que ver igual de cara) de unos veintilargos años.
- Hola - le digo - ¿se puede subir?
- Sí - es lo único que atina a contestarme.
- ¿Viene gente? Está desierto esto. - le pregunto, pero no me contesta. - Y eso que es finde largo...- insisto pero sin respuesta.
Mira mi bolsa de pan.
- ¿Querés? - le pregunto y le ofrezco.
Toma la bolsa desesperada, saca un pan y se lo come ante mi atónita mirada.
- ¿Tenías hambre? - No me contesta, sólo me mira.

Y acá es cuando la historia torna un giro inesperado. La chica me habla, me dice su nombre, nombre que no recuerdo y me pregunta mi edad.
"Veintitrés", respondo.

"Si querés trabajar acá, golpeá esa puerta"

No, no queria trabajar ahí. No, no, no y no. Aun así, voy hasta la puerta indicada, golpeo y espero. Abre una mujer de treintaytantos aunque aparentaba quizá más, de pelo castaño claro. Y lo próximo que recuerdo es que estoy entrando a lo que sería la oficina del personal, donde todos los empleados del parque nos reuníamos (sí, nos, ya soy uno más) antes de empezar a trabajar a esperar órdenes de la mujer ante la que me había presentado.

Había tres muchachitos que no superaban los quince años y otro flaco alto y desgarbado que tendría mi edad, pero imposible saber. Todos estaban como golpeados, con caras tristes.

Aparece la chica de la vuelta al mundo y se coloca a mi lado. No me dice nada.
-¿Qué esperamos? - Le pregunto.
- A "ella".- Es lo único que me contesta, sin dejar jamás la cara de perdida hacia adelante.

Entonces ahí aparece "ella", mira a los chicos de arriba abajo pero no dice nada. Me mira amablemente. "Bienvenido" me dice. Sonrío y asiento con la cabeza. Entonces va hasta un mueblecito, y abre una puerta.

"Ahora va a empezar a tomar" me susurra al oído, peocupada la chica de la vuelta al mundo.

Y es así como "ella" saca una botella de Jack Daniel's y se sirve en un vaso. Cuando está por empezar a hablar suena "Little Secrets" tema de Passion Pit. ¡Mi ringtone! Y así era, mi celular estaba arriba de una mesa y sonaba. Me asusto, pienso que "ella" iba a hacerme algo. pero no. "Atendé tranquilo" me dice. Le agradezco y me apuro para tomar el teléfono. Miro la llamada para ver quién era:


Björk


Sí, así como leés. Björk me estaba llamando. Lo raro de todo es que no me gusta tanto, sólo un par de canciones y nada más. Pero de repente, recuerdo que habíamos entablado una gran amistad en mi viaje a Francia (jamás estuve en Francia, ¿y por qué relacioné a Björk con Francia?)

"Hello?" atiendo.

Y un segundo antes de que el sueño se termine de ir bien bien a la mierda, me despierto.

Ahora que lo pienso bien, es interesante que haya terminado así.