30/10/09

destello

un
un destello
un destello de
un destello de luz
un destello de luz que
un destello de luz que me
un destello de luz que me ilumina
un destello de luz que me ilumina hasta
un destello de luz que me ilumina hasta cuando
un destello de luz que me ilumina ¿hasta cuándo?

6/10/09

Aguantar

Lo encontré entre papeles viejos,
¿Está bueno? ehhh... qué sé yo...


Aunque no tenga de qué agarrarme,
voy a aguantar.
Aunque me lleve una mala sorpresa,
voy a aguantar.
Aunque la vida me ponga palos en la rueda,
voy a aguantar.
Aunque me quieran ver muerto,
voy a aguantar.

Porque es darte el gusto,
lo que menos quiero.
Porque es morir peleando,
lo que voy a hacer.
Porque es el calor de tus brazos,
lo que quiero sentir.
Y es el latir de tu corazón
lo que me lleva hasta lo más alto
de esta inmunda humanidad
que de apoco se entierra
entre las revueltas treguas de la vida.

Respira, querida.
Yo estoy aquí, y voy a aguantar.


19 - 08 - 2007

4/10/09

gilada,

Le hice una página de facebook a un EXCELENTE escritor como fue Alfredo Espino.
Después invité a todos mis "amigos".

Treinta fans tiene Alfredo Espino.

Veintinueve fans que no tienen la más mínima idea de quién es - el uno restante soy yo-.

gilada...

ASCENSIÓN (de Alfredo Espino)

¡Dos alas!... ¿Quién tuviera dos alas para el vuelo?
Esta tarde, en la cumbre, casi las he tenido.
Desde aquí veo el mar, tan azul, tan dormido,
que si no fuera un mar, ¡Bien sería otro cielo!...

Cumbres, divinas cumbres, excelsos miradores...
¡Qué pequeños los hombres! No llegan los rumores
de allá abajo, del cieno; ni el grito horripilante
con que aulla el deseo, ni el clamor desbordante
de las malas pasiones... Lo rastrero no sube:
esta cumbre es el reino del pájaro y la nube...

Aquí he visto una cosa muy dulce y extraña,
como es la de haber visto llorando una montaña...
el agua brota lenta, y en su remanso brilla la luz;
un ternerito viene, y luego se arrodilla
al borde del estanque, y al doblar la testuz,
por beber agua limpia, bebe agua y bebe luz...

Y luego se oye un ruido por lomas y floresta,
como si una tormenta rodara por la cuesta:
animales que vienen con una fiebre extraña
a beberse las lágrimas que llora la montaña.

Va llegando la noche. Ya no se mira el mar.
Y que asco y que tristeza comenzar a bajar...

(¡Quién tuviera dos alas, dos alas para un vuelo!
Esta tarde, en la cumbre, casi las he tenido,
con el loco deseo de haberlas extendido
¡Sobre aquel mar dormido que parecía un cielo!)

Un río entre verdores se pierde a mis espaldas,
como un hilo de plata que enhebrara esmeraldas...